sábado 15 de noviembre de 2008

La amistad en Internet

¿Existe la amistad por Internet? Yo creo que sí. Conocí mucha gente linda por este medio.
Conocí gente que te brinda lo mejor de sí. Gente que está para ponerte el oído o el hombro y apuntalarte cuando lo necesitás. Es lo que intento yo. Brindar lo mejor de mí.
Pero quiero que se entienda. Lo mejor de mí son mis sentimientos, mis experiencias, mis conocimientos...y no mis visitas con comentarios de compromiso sobre temas que no me interesan o no entiendo, para conservar tu comentario en mi blog. Eso no es amistad según mi opinión. Eso es devolverte el favor de leerme. Y yo no quiero que me leas para hacerme un favor. Yo quiero que me leas, si lo que te digo te interesa, te sirve o te hace bien. Yo puedo seguir siendo tu amiga aunque vengas una vez por mes y no me dejes comentario alguno.
Si yo tuviera un amigo químico no podría comentarle sobre sus experimentos porque no los entendería, pero sí podría apreciarlo como persona.
De esas personas tengo muchas en este medio. Tengo una amiga a cuya página no puedo entrar hace meses y sin embargo la considero amiga por la clase de persona que es. Es franca y directa, habla sin tapujos. Escribe tanto que no entendería cómo podría visitarme. Pero cuando puedo llegar a su página, ella sigue siendo la misma Nidia con la que simpaticé y me recibe con la misma cordialidad de siempre. ¡Cómo esperar que encima de brindarme la copiosa información que me brinda, me visite y me comente! Recibo mucho más de ella que de un comentario de compromiso por el cual me siento obligada yo misma a devolver la visita.
Cuando alguien llega aquí es recibido por mí con alegría, pero si veo que sólo lo trae el deseo de engrosar sus páginas de comentarios, pierdo todo el entusiasmo y me retraigo.
Yo también estaba cayendo en esa rutina. Estaba todo el día pendiente de los comentarios, acechando sus ingresos, dejando de hacer otras cosas importantes para mí. Y cuando los había pocos, yo salía a recorrer páginas y dejar comentarios. Entonces me vistaban a mí, y yo volvía a estar satisfecha por los comentarios recibidos. Pero no sentía sinceras esas visitas, como tampoco lo eran las mías.
Entonces me pregunté: ¿A dónde corremos? ¿qué es esta carrera loca? Yo no puedo visitar y comentar cien o ciento ochenta páginas por día sólo para recibir ese mismo número de comentarios en mi blog. Sería una locura, una rutina totalmente estresante. Además, mis comentarios no comentarían nada. Serían como los que leo por ahí y me indignan, como los que me dejan a veces, y me entristecen. Comentarios como ¡Qué interesante!, o como los de una persona que visita cientos de páginas diciendo: "besitos", u "hola, pasé a saludarte", o "tenés un regalo en mi blog"...
Lo cierto es que de muchos regalos ni siquiera entiendo la razón. Premios sin sentido como el premio al blog ácido en una página de humor, o al esfuerzo femenino en la página de un hombre, o al blog del día otorgado por alguien que sólo visita blogs de gente que comenta en su página. Y yo creo que para ser el blog del día es menester publicar "algo muy grande" u obtener el récord de visitantes, o haber ganado algo así como "EL OSCAR DE LA WEB". Además, ¿quién soy yo para otorgar un premio? ¿Quién soy yo para decidir que tal o cual es el blog del día?
Por eso aprendí del "cuervo" y de "Nidia". ¿Te interesa lo que te digo? A vos te lo dedico. ¿No te interesa? No estás obligado a leerme, no por eso voy a dejar de leer lo tuyo, que sí me interesa, no por eso voy a dejar de opinar en tu página si lo deseo. Tampoco comento en tu página por obligación. Muchas veces te leo y no comento, por diferentes motivos. Pero lo que me importa es lo que me decís. Y no que por compromiso, me dejes un comentario diciendo:"¡Qué interesante!", cuando yo siento que ni te interesó ni entendiste nada de lo que escribí.

Me tomé este tiempo para aclarar la idea de lo que espero del castillo. Y vuelvo al origen de él: la amistad. La que seguí practicando en "las fiestas del castillo", mi página compartida. Allí me divierto con quienes realmente quieren compartir momentos. Allí los comentarios son intercambios de bromas y chistes, y cuando es momento de ponernos serios, nos ponemos serios. Cuando alguien de nosotros lo necesita, allí estamos; y me parece maravilloso. Y lo pasamos bien, como debe ser entre amigos. Cada uno aporta lo que quiere y lo que puede. Nadie está obligado a publicar una cantidad de entradas para pertenecer al grupo. Cada uno comenta lo que quiere comentar.
Y les puedo asegurar que me río hasta llorar o lloro hasta reirme. A veces, una entrada no es gran cosa, pero los comentarios son la delicia. Las entradas son la excusa para el verdaero intercambio, que se da en los comentarios. Y allí no me siento obligada a comentar. Allí tengo ganas de hacerlo. Allí la gente está porque quiere y no por mis visitas a sus páginas, que son bien pocas. Pero no podría hacer las dos cosas y prefiero tener un lugar de verdadero encuentro con la gente que aprecio.

Uno de mis más grandes amigos hecho por internet es "elcuervolopez". Y hoy quiero dedicarle esta entrada. Hace unos días "el cuervo" llegó al millón de visitas.
¿Cómo lo logró? Trabajando incansablemente. Editando, editando, editando...
¿Por qué me gusta leerlo? Porque es franco y te dice lo que piensa de vos o de tu opinión sin miedo de perderte como lector. Por eso lo considero mi amigo, aunque haya épocas en que no lo visite porque mi ánimo está para otro tipo de lectura.

Nidia y cuervo, dos de mis grandes amigos de Internet. Aunque los viste poco, los tengo siempre presentes.

Nidia, me resulta muy difícil acceder a tu página y si lo logro, o se me tilda la compu, o se me hace tan lenta que no puedo recorrer tus artículos. Si lo intento desde la página inicial de Google, me dice que tu blog no existe.

Cuervito: Mis felicitaciones por tu millón de visitas. Este logro es muchísimo más importante que cumplir un año publicando. Eso lo hace cualquiera. Pero no cualquiera llega a ese número de visitantes. Eso se logra brindándole al lector, lo que el lector busca, no importa que comente o no. Por eso no estoy de acuerdo con quienes dicen que los comentarios son el alimento de un blog. Un blog se sustenta con las visitas.

Y la amistad se sustenta con el intercambio, con los lazos entre dos personas, sin importar la cantidad sino la calidad de sus encuentros. Esto es lo que pretendo con mi castillo de la amistad. Y lo voy logardo. Voy logrando establecer verdaderos lazos de amistad con algunos internautas. Voy descubriendo que la amistad en Internet es posible. Se logran grandes amigos "no" virtuales, lo único virtual es mi castillo. Pero lo que me brindan mis amigos es real. La alegría de saber de ellos. La contención que encuentro en ellos. El cariño que siento por ellos. Todo esto es real, tan real como las personas que me motivan, que son tan reales como yo.